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sábado, 30 de marzo de 2013

Conservación de monedas antiguas con bajo contenido en plata. Experimentos y conclusiones.

(Para el lector impaciente que quiera conocer directamente los resultados de este estudio y obviar toda la literatura técnica y explicaciones de los experimentos, puede ir directamente a los resúmenes del final donde se ofrecen las conclusiones del estudio).

Este artículo se basa en mi traducción personal de un ensayo publicado en internet titulado "La conservación de monedas del periodo temprano post medieval encontradas en Estonia", desarrollado por el Instituto de Historia de la Universidad de Tallín, Estonia.

Para el estudio de varios tesoros encontrados, se siguieron distintos experimentos con la intención de hallar la efectividad de cada uno según el tipo de moneda limpiada. Este estudio tiene como objeto el publicar las conclusiones a las que llegaron los investigadores.

Dada la época a la que se ciñen los hallazgos, los estudios se centraron sobre monedas con un bajo contenido en plata (es decir, con un alto contenido en otro metal menos noble). Las monedas con mayor contenido en plata no suelen presentar los problemas de corrosión que se apreciaban en estos tesoros.

Estas monedas presentan una característica común a bastantes de ellas y consiste en que debido a que han sufrido una corrosión superficial, el metal menos noble ha desaparecido en la capa más externa de la misma, por lo que se ha enriquecido en plata, mientras el núcleo de la pieza conserva una proporción en plata muy baja.

Por ello, la plata conservada en hallazgos arqueológicos suele convertirse en quebradiza con el paso del tiempo, pues en las capas superficiales ha desaparecido buena parte del metal aleado con ella. Esto provoca que las monedas halladas estén recubiertas por los productos de la corrosión del cobre, haciéndolas muchas veces casi irreconocibles.

Esto no quiere decir que la plata fina no sea susceptible de corroerse. Efectivamente en condiciones de humedad y contacto con sales, la plata podrá sufrir corrosión mediante la formación de cloruros de plata. Sin embargo, en condiciones de exposición al aire ambiental, el proceso normal será el de la formación de sulfuros de plata, que crean una pátina protectora negra sobre la superficie de la pieza.

Un inadecuado manejo de la plata sin guantes protectores, puede dejar restos de sal del sudor sobre la moneda, provocando la creación de cloruros de plata que manchen la moneda, dada su sensibilidad a la luz que hace que se ennegrezca.

(las monedas se clasificaron en dos grupos: A para las que tenían un contenido en plata superior al 30%; y B para aquellas cuyo contenido en plata era inferior al 30%. Esta clasificación nos es útil pues marca la frontera entre las monedas de plata que no suelen sufrir problemas de corrosión -A- y las que sí lo suelen sufrir -B-).

En caso de dudas sobre la composición de una moneda recien hallada o de la que no podamos precisar su composición, es preferible tratarla como si tuviera una composición mayoritaria de cobre.

PRUEBAS REALIZADAS:

LIMPIEZA GALVÁNICA: en una solución conductora de la corriente, se incluye la moneda y una pieza de metal menos noble (aluminio, zinc). Espontáneamente se producirá una corriente de electrones que hará que el ánodo de sacrificio se corroa, y que la capa de corrosión de la moneda se deshaga.

Dos soluciones: 1) 10% de carbonato sódico (sosa) y 2) 5% de hidróxido de sodio (sosa caustica) y 15% de tartrato de sodio potasio (Sal de la Rochelle).

Tiempo: en solución 1), 72 horas con revisiones cada 24 horas. En solución 2), 30 minutos.

Resultados: en solución 1), tras 48 horas se aprecia una limpieza parcial de la moneda (tanto A como B) que ya no avanzó más; ambos tipos de moneda requirieron una limpieza adicional con tiosulfato sódico.

En solución 2) las monedas se cubrieron con una capa oscura fácilmente lavable. La superficie de las monedas quedaron distorsionadas debido a que los productos de la corrosión del cobre que cubrían la superficie de la moneda, se habían transformado en cobre, dándole a la moneda una apariencia cobriza.

LIMPIEZA ELECTROLÍTICA: se utiliza la electrólisis para eliminar los iones sulfuro y cloruro del cloruro de plata. Se utiliza corriente continua en la que los electrones circularán desde el polo negativo al positivo en un electrolito. En este proceso la plata corroida vuelve a liberarse como plata pura que aparece como gránulos sobre la superficie del metal.

Distintos electrolitos: 1) 5-30% de ácido fórmico (ácido metanoico). 2) 2-15% de hidróxido de sodio (sosa caustica). 3) 2-5% de carbonato de sodio (sosa).

Tras la electrolisis, las monedas han de ser aclaradas con agua destilada (si el electrolito es básico, como en 2) y 3) ), para evitar la formación de una capa blanquecina sobre la moneda. Después serán secadas bajo aire caliente o deshidratadas con acetona.

Experimentos:
en solución 1) se utilizó un ánodo de acero inoxidable, una corriente continua de 3-5V y una intensidad baja de unos 100 mA.

en solución 2) se utilizó un ánodo de acero inoxidable, una corriente continua de 3-5V y una intensidad de aproximadamente 1 A.

en solución 3) se utilizó un ánodo de acero inoxidable, una corriente continua de 3-5V y una intensidad baja de unos 400 mA.

Resultados:
en solución 1) en 2 horas la moneda estaba limpia, pero tenía un tono rojizo. El ácido fórmico es ya de por sí muy activo, por lo que su uso en electrolisis puede ser confuso. Puede originar depósitos de cobre en la superficie del metal.

En solución 2) se detuvo el experimento a los 50 minutos por el desprendimiento de gases de la superficie de la moneda; en ese momento los productos de la corrosión aún no se habían separado de la moneda. Después de un lavado, la moneda apareció con la superficie cubierta de cobre rojo.

En solución 3) tras 3-15 minutos la capa de corrosión se ablandó lo suficiente como para poder ser retirada con un cepillo de dientes. Las monedas aparecían limpias y brillantes pero habían adquirido un ligero tinte amarillo-bronce.

CONCLUSION: la limpieza electrolítica es un método bastante efectivo para la eliminación de la corrosión, pero al igual que con la limpieza galvánica, no puede ser recomendada para las piezas de plata aleadas con cobre, debido a que existe siempre un riesgo de depositar una capa de cobre sobre la pieza. En el caso de monedas de cobre, la limpieza electrolítica podría ser perfectamente útil.

Para dar una solución a la capa de cobre con la que terminan recubiertas las monedas sometidas a estos tratamientos, puede usarse una solución de persulfato sódico, un activo oxidante. El uso de este compuesto contradice el principio de mínima intervención necesario en toda acción conservadora en objetos arqueológicos, pero aquí se expone como solución de emergencia para el caso de que la labor de limpieza principal haya terminado en un resultado indeseado.

Como actividades que requieren una menor intervención en piezas con menor afectación, tenemos soluciones químicas.

LIMPIEZA CON AMONIACO: muchas fórmulas de limpieza contienen amoniaco, pero al hablar de monedas arqueológicas, el término "de plata" debe ser entendido con cuidado, porque en su gran mayoría contienen principalmente cobre. El amoniaco es peligroso para el cobre, porque en combinación con el oxígeno atmosférico, genera corrosión. En aleaciones de plata y cobre el amoniaco debe ser usado con el mayor de los cuidados.

Experimento: una moneda arqueológica fue tratada con una solución al 10% de amoniaco entre 6 y 24 horas, y también fue desarrollada otra prueba en las mismas condiciones pero con monedas hechas especialmente con un 50% de plata (tipo A) y con un 6% de plata (tipo B).

Resultado: en 24 horas no se habían retirado aún todos los productos originales de corrosión de la moneda, pero la superficie tenía un aspecto poroso. Para evitar un mayor daño, el resto de la limpieza fue realizado con ácido fórmico. La moneda de prueba del grupo B apareció deslucida y porosa, mientras la del grupo A permaneció visualmente sin cambios.

CONCLUSIÓN: la solución con amoniaco no puede ser recomendada para la limpieza de monedas arqueológicas porque aunque sean de plata, van a contener una buena proporción de cobre aleado, y el amoniaco ataca superficialmente al cobre.

LIMPIEZA CON ÁCIDO ACÉTICO: este ácido es de acción lenta pues es un ácido débil (puede tardar días o incluso semanas). Por esta razón, el proceso es fácilmente observable e implica un riesgo bajo.

Experimento: se llevó a cabo con monedas arqueológicas del tipo A y B tratadas con una solución al 10% de ácido acético desde 3 a 24 horas.

Resultado: en 6 horas una capa azul se desprendió de la superficie de una moneda del tipo A. En 24 horas no se llegaron a desprender todos los materiales de corrosión, por lo que fue necesaria una intervención con ácido fórmico. Las monedas del grupo B se limpiaron completamente en 3 horas.

CONCLUSIÓN: la limpieza con ácido acético puede considerarse tanto para monedas del grupo A como del grupo B, pero debe tenerse en cuenta la cantidad de tiempo que tarda en producirse, aún más en el caso de capas de corrosión gruesas.

LIMPIEZA CON ÁCIDO FÓRMICO: este ácido es el más potente de los ácidos orgánicos. La eliminación de los restos de corrosión es bastante rápida, aunque algunos productos de la corrosión pueden necesitar un tratamiento más prolongado. En la mayoría de los casos, puede asegurarse más o menos un resultado positivo. En el Museo Británico se usa una solución al 30% de este ácido para la limpieza de la corrosión por cuprita de monedas de plata.

El ácido fórmico debe usarse con cuidado, no debe tocar la piel y el olor es muy penetrante.

Experimento: se limpiaron monedas del tipo A y B con una solución al 10% de ácido fórmico desde 30 minutos a 24 horas.

Resultado: la moneda del grupo B sólo tomó 30 minutos en quedar completamente limpia. La moneda del grupo A tomó 6 horas en quedar limpia, en parte debido a la gruesa capa de corrosión por cuprita. Esta moneda estuvo sumergida en la solución de ácido durante 24 horas pero no se observó ningún daño adicional.

CONCLUSIÓN: el ácido fórmico es un agente químico muy efectivo y puede recomendarse su limpieza en monedas del tipo A y B con una solución al 5-10%. Sin embargo, siempre es prudente utilizar primero otros agentes químicos menos agresivos y utilizar el ácido fórmico sólo en el que caso en el que los otros hayan sido insuficientes. El ácido fórmico no debe ser nunca la primera opción. No se recomienda mantener una moneda del tipo B por más de 24 horas en la solución pues puede ocurrir algún daño en la superficie de la pieza.

LIMPIEZA CON EDTA (Ácido etilendiaminotetraacético): el EDTA es un compuesto básico de muchos limpiadores de plata. El proceso está indicado para gruesas capas de corrosión, y puede observarse bien y ser detenido cuando nos convenga. Sin embargo, la literatura especializada avisa de la posibilidad de daños superficiales en la moneda.

Experimento: solución al 10% de EDTA usada con monedas del tipo A y B hasta un máximo de 24 horas.

Resultado: una moneda del grupo A fue tratada entre 6 y 24 horas. A las 24 horas los productos de la corrosión se habían desprendido de la superficie de la moneda, pero en su lugar apareció una capa amarillenta, difícil de disolver. La moneda necesitó tratamiento adicional con ácido fórmico. La moneda del grupo B se limpió completamente en 30 minutos sin otros efectos.

CONCLUSIÓN: aparentemente, la eficacia de la EDTA depende del grosor de la capa de corrosión, pues la capa de la moneda del grupo B era más delgada que la del grupo A. Adicionalmente, una mayor exposición a la EDTA provocó una coloración amarillenta en la superficie de la moneda. Por tanto, ambos tipos de moneda pueden ser tratados con la EDTA pero limitando el tiempo de exposición a unas 2-3 horas; en caso negativo, debería probarse otro método de limpieza.

LIMPIEZA CON TIOSULFATO DE AMONIO Y DE SODIO: estos productos han sido usados en la limpieza de objetos arqueológicos desde hace mucho tiempo. Debido a su capacidad de disolver haluros insolubles y sulfuros y convertirlos en solubles son adecuados para la limpieza de objetos arqueológicos. El tiosulfato de amonio es capaz de disolver la capa más insoluble de sulfuro de plata y se usa regularmente para eliminar los depósitos de cloruros de plata; algunas veces se ha afirmado que puede dañar la superficie de una moneda de plata ya limpia. Comparando ambos productos, se podría establecer que una solución añ 15% de tiosulfato de amonio equivale a una al 30% de tiosulfato de sodio.

Experimento: 2 monedas (tipo A y B) fueron tratadas con tiosulfato de sodio al 30% entre 24 y 48 horas. Otra moneda acuñada expresamente del tipo A (pero no arqueológica) fue mantenida en la solución durante 7 días para comprobar la afirmación del daño en la superficie de la moneda.

Resultado: en 24 horas los productos de la corrosión fueron parcialmente eliminados, pero tras 48 horas los dos tipos de moneda A y B estaban completamente limpias sin ningún daño visible en la superficie de la moneda. Después de una semana, la moneda preparada del grupo A no tiene signos de daños visibles; sin embargo, se ha formado una delgada capa de color morado, difícil de quitar.

CONCLUSIÓN: las soluciones de tiosulfato de amonio y de sodio pueden ser recomendadas para los grupos A y B de monedas, pero no deben dejarse sumergidas más tiempo del necesario (48 horas es normalmente suficiente).  Tras el tratamiento, las monedas deben ser aclaradas adecuadamente, pues de lo contrario pueden aparecer manchas de color amarillo tras el secado.

LIMPIEZA CON TIOUREA: si lo comparamos con los tiosulfatos estudiados, la tiourea es más débil por lo que el tratamiento puede ser más prolongado. A veces se usa en combinación con otros ácidos orgánicos. En joyería se la conoce como un limpiador de pátinas. La tiourea puede ser irritante en los ojos y en la piel, y se sospecha que puede ser carcinógeno.

Experimento: monedas del grupo A y B fueron tratadas con una solución de tiourea al 9% en una mezcla de agua y etanol (se añade un 30% de etanol, porque la tiourea se diluye con dificultad en el agua).

Resultados: en la moneda del grupo A se disolvió y se ablandó la capa de corrosión pero muy lentamente; la limpieza completa duró siete días. En el grupo B, la moneda quedó completamente limpia en 72 horas, pero en su lugar se formó sobre la superficie una capa oscura, como una pátina artificial. Esta capa era insoluble en solución de ácido fórmico, pero fue eliminada con tratamiento mediante electrolisis con solución de carbonato de sodio. Después de eliminada la capa, la moneda aparecía con color rojo-cobre.

CONCLUSIÓN: verdaderamente la tiourea puede limpiar monedas del grupo A, pero a causa de su toxicidad y tendencia a formar una pátina oscura en las monedas del grupo B, no hay muchas razones para usarlo en este tipo de limpiezas.

LIMPIEZA DE DITIONITO ALCALINO: este producto ha sido usado frecuentemente para la limpieza de monedas encontradas en un naufragio en el mar. La idea básica es la misma que la que subyace en la limpieza galvánica y en la electrolítica (reducir los productos de corrosión a plata metálica) pero en lugar de usar la corriente eléctrica, se usa un compuesto químico hidrosulfito sódico o ditionito sódico. También se ha usado para separar monedas que debido a la corrosión, habían terminado por unirse.

Sin embargo el problema está en que el mismo efecto lo ejerce sobre el cobre, hay un riesgo de que la moneda quede recubierta de una capa de cobre (igual que en la limpieza galvánica y electrolítica) pues en una moneda de plata aleada, la corrosión que la cubre es mayoritariamente de cobre.

Experimento: fueron tratadas monedas del grupo A y B con una solución de ditionito alcalino (4% hidróxido de sodio o sosa caustica + 6% hidrosulfito sódico o ditionito sódico) de 6 a 48 horas. Durante el tratamiento el recipiente se llenó completamente de solución y se selló para evitar la oxidación de la ditionito sódico.

Resultados: la moneda del grupo A quedó limpia tras 6 horas y completamente limpia tras 24 horas de tratamiento sin ningún efecto visible indeseable. La moneda del grupo B quedó solo parcialmente limpia y el experimento se dio por terminado a las 48 horas, porque entre las 24 y 48 horas no hubo cambios en las manchas de corrosión. La moneda necesitó tratamiento adicional con ácido fórmico.

CONCLUSIÓN: la limpieza con ditionita alcalina puede usarse para limpiar monedas del grupo A y B pero aparentemente el efecto de descomposición de la corrosión del agente químico depende del grosor y la composición de la capa de corrosión. El tratamiento con ditionito funciona bien con corrosión normal pero da problemas con corrosión por cuprita y no puede disolver los depósitos calcáreos en los tesoros enterrados. También hay ciertas limitaciones en el uso de este agente por su tendencia a la oxidación. Este método no tiene ventajas aparentes para la limpieza del tipo de monedas que se trata en este estudio.

LIMPIEZA CON SAL DE ROCHELLE ALCALINA: se la conoce como la fórmula secreta de limpieza del Museo Británico, pues esta institución la ha utilizado desde hace mucho tiempo como limpieza estándar de plata y cobre mediante el uso de una sustancia alcalina que se cree es menos agresiva con una aleación de plata y cobre (mayoritario) que los ácidos convencionales. La solución está compuesta de un 5% de hidróxido de sodio (sosa caustica) y un 15% de tartrato sódico potásico (o sal de Rochelle). La separación de los productos de la corrosión sucede rápidamente, pues el tratamiento dura aproximadamente unos 30 minutos. A causa del hidróxido de sodio, el compuesto es un alcali muy fuerte por lo que debe ser utilizado con mucho cuidado.

Experimento: un grupo de monedas arqueológicas de los grupos A y B fueron tratadas con una solución de Rochelle alcalina por hasta 24 horas.

Resultados: la moneda del grupo A se limpió parcialmente en 24 horas, la mayoría de la corrosión se desprendió pero permaneció una delgada capa morada que se eliminó posteriormente con una solución de tiosulfato sódico. En la moneda del grupo B la mayor parte de la limpieza ocurrió en los 30 primeros minutos pero las manchas de corrosión marrones (cuprita) no se disolvieron ni se ablandaron y se decidió detener el experimento a las 6 horas. La limpieza se completó con una solución de ácido fórmico.

CONCLUSIÓN: la solución Rochelle alcalina puede ser recomendada para limpiar tanto monedas del grupo A como del B; la solución no es dañina con el metal de la moneda y la corrosión se separa rápidamente. Sin embargo, las monedas con cuprita pueden necesitar un tratamiento adicional.

LIMPIEZA CON ÁCIDO SULFÚRICO: la literatura especializada no recomienda el uso de potentes ácidos minerales como agentes limpiadores para objetos arqueológicos. Los productos limpiadores por inmersión que se comercializan con ácidos minerales suelen ser demasiado potentes para su uso con objetos de plata arqueológicos. Esto parece obvio considerando la actividad química y la naturaleza peligrosa de los ácidos minerales. Sin embargo, en el Museo Británico se usa una solución al 5% de ácido sulfúrico para eliminar la corrosión de cuprita resistente de las monedas de plata arqueológicas. En joyería es común utilizar este procedimiento para el blanqueamiento de las superficies de joyas de aleaciones de plata y cobre. En este trabajo decidimos utilizar ácido sulfúrico concentrado en una moneda del grupo A para eliminar una gruesa y difícilmente soluble capa de malaquita.

Experimento: la moneda fue sumergida en una solución al 72% de ácido sulfúrico tres veces, cada una de ellas por 10 minutos, eliminando los productos de la corrosión remanentes en la superficie entre los intervalos y asegurándonos de que la superficie de la moneda no era dañada.

Resultado: fue posible eliminar los productos de la corrosión sin daño para la superficie de la moneda, mientras los puntos rosa, ricos en cobre, también desaparecían.

CONCLUSIÓN: una solución concentrada de ácido sulfúrico no es algo que se deba recomendar como limpiador de monedas debido a que es demasiado arriesgado para el investigador y para la pieza. El ácido sulfúrico puede ser probado en casos extremos para monedas del grupo A en una solución al 5-10%.

LIMPIEZA MECÁNICA: aquí nos referimos al uso de varios tipos de cepillos o brochas adecuados para eliminar la corrosión superficial de una moneda. Algunos autores refieren que estos métodos deben ser preferidos a otros siempre que sea posible debido a que son controlables y no involucran el uso de agentes químicos agresivos. Sin embargo eliminar la corrosión bajo el microscopio es una tarea que exige mucho tiempo y no es práctica dependiendo de la cantidad de monedas a procesar.
Sin embargo, algún medio mecánico se suele usar siempre en el procedimiento de limpieza de casi toda moneda. El más simple consiste en usar bicarbonato de sodio (carbonato ácido de sodio) aplicado con los dedos y con un cepillo de nylon (duro para los dientes). Si sólo hay suciedad o leve restos de corrosión, esto suele ser suficiente y no se necesitan agentes químicos. En la mayoría de los casos, tras algún tratamiento (electro)químico será necesaria alguna intervención mecánica, debido a que el proceso químico sólo reblandece la capa de corrosión, pero no la elimina completamente.
La limpieza con bicarbonato de sodio es eficiente porque sus partículas no son lo suficientemente duras como para producir arañazos en la superficie de una moneda, pero es lo suficientemente abrasiva como para eliminar los productos de corrosión ablandados.
El medio alcalino suave del bicarbonato de sodio disuelto favorece el proceso de limpieza y ayuda a neutralizar la superficie de la moneda tras el tratamiento con agentes ácidos. En esta serie de experimentos, tras la aplicación de algún tratamiento galvánico, electrolítico o químico se aplicó suavemente bicarbonato de sodio disuelto.
La limpieza de monedas utilizando distintos tipos de cepillos metálicos está totalmente desaconsejada por el daño irreparable que causa en la superficie de las monedas. La capa de material corroído a veces es más dura que el núcleo sano de la moneda, por lo que el cepillo metálico no distingue entre una y otra y terminará por dañar el núcleo si queremos retirar por este medio la capa externa de corrosión.
Existen métodos abrasivos que consisten en la aplicación de un agente mediante una cierta presión de aire. Se hicieron experimentos utilizando este medio sobre monedas arqueológicas y los resultados fueron que dañaban considerablemente la superficie de las monedas, dejándolas con huecos y perfiles desdibujados.

CONCLUSIÓN: el uso de microabrasivos es totalmente inaceptable debido a los daños irreversibles que ocasiona en las monedas.

LIMPIEZA LÁSER: el uso del láser como limpiador de objetos arqueológicos data de los años 1970s y ha sido estudiado ampliamente. Básicamente es un método de eliminación mecánica de la corrosión, sólo que concentrado en un pequeño punto en el que el láser actúa provocando una evaporación del material a eliminar. No hay un contacto mecánico con la superficie a limpiar.
Tras la realización de distintos experimentos, se llegó a la conclusión de que no es un medio muy apropiado para la limpieza de la superficie de monedas. La potencia del láser no aplicada adecuadamente puede provocar que puntos concretos de la moneda terminen por fundirse y volverse a enfriar; además es un medio caro y no al alcance de cualquier persona o institución.

DIFERENCIAS EN LA APARIENCIA VISUAL DE LAS MONEDAS

El principio fundamental que debe guiar la elección del método apropiado de limpieza de las monedas es el de buscar la estabilidad a largo plazo de la misma, más que el aspecto estético. Sin embargo, distintos tipos de limpieza nos conducen a distintos aspectos de las monedas. La aplicación de métodos químicos a un mismo tipo de moneda de plata nos condujo a un aspecto congruente con lo esperado en una moneda de plata, mientras que el uso de métodos electrolíticos la dejó más brillante pero con un color fuertemente amarillo.

ESTABILIZACIÓN DE LA SUPERFICIE DE LAS MONEDAS

Existe la posibilidad de proteger las monedas de un patinado posterior utilizando ceras o barnices protectores. Este proceso no garantiza que la superficie de la moneda no siga envejeciendo si las condiciones no son las más favorables. Además, hay que tener en cuenta que la retirada de dicha capa de cera o barnices en el futuro puede generar nuevos problemas.

C O N C L U S I O N E S

Basándonos en los resultados de este estudio se recomiendan los siguientes procesos para la conservación de las monedas Estonias del período temprano post-medieval:

- Hay tres tipos principales de agentes químicos que pueden ser recomendados para la limpieza de monedas de plata degradadas: ácidas, alcalinas y soluciones complejas. Los efectos de diferentes tipos de reactivos se complementan mutuamente y pueden ser combinados, si es necesario.

- Las soluciones de amoniaco deben ser evitadas porque al reaccionar con el cobre daña la estructura de la capa superficial de la moneda.

- Los métodos galvánico y electrolítico no son apropiados para monedas con aleación de plata y cobre (lo que incluye casi todas las monedas de plata del periodo temprano post-medieval), dado que puede depositarse una capa de cobre elemental sobre la superficie de la moneda.

- La microabrasión no puede ser recomendada para la limpieza de monedas de plata degradadas dado que daña la capa superficial de la pieza. Además los impulsos láser dañan la superficie de la moneda pues funden localmente ciertas zonas de la moneda.

- La estabilización de las monedas mediante recubrimiento protector generalmente no es necesaria. Sería aconsejable si el medio en el que fueran a conservarse las monedas contuviera agentes agresivos contra el metal de las monedas.

RECOMENDACIONES SOBRE CIERTOS AGENTES QUÍMICOS 

Tratamiento electroquímico

Galvánico:
          1) electrolito de carbonato de sodio: EFECTO CUESTIONABLE.
          2) electrolito de sal Rochelle alcalina: NO RECOMENDADO.

Electrolítico:
          1) electrolito de carbonato de sodio: NO RECOMENDADO.
          2) electrolito de hidróxido de sodio: NO RECOMENDADO.
          3) electrolito de ácido fórmico: EFECTO CUESTIONABLE.

Tratamiento químico

Ácido:
          1) ácido acético: RECOMENDADO.
          2) ácido fórmico: RECOMENDADO.
          3) EDTA: RECOMENDADO.

Alcalino:
          1) sal Rochelle alcalina: RECOMENDADO.
          2) amoniaco: NO RECOMENDADO.

Soluciones complejas:
          1) tiosulfato de sodio: RECOMENDADO.
          2) tiourea: NO RECOMENDADO.

Reductora:
          1) ditionita alcalina: EFECTO CUESTIONABLE.


NOTA: aunque este estudio se refiere a una investigación en concreto realizada por la Universidad de Tallín, creo que es ilustrativo para tener una referencia de los métodos aplicables y los resultados previsibles para la limpieza de monedas.
Yo sigo pensando que una pátina protectora no debe eliminarse nunca; pero si son productos de la corrosión, puede ser necesaria una intervención para estabilizar la moneda. Mucho cuidado con las monedas que tienen acabados especiales (no arqueológicas) como las de brillo espejo, pues puede verse dañado.
La prudencia en el uso de cualquier producto químico exige que antes de comenzar un tratamiento, se conozcan sus consecuencias, daños potenciales, peligros y modos de uso.
En todo caso, nada de lo que aparece en este artículo es una recomendación para hacer o no hacer algo ante determinada moneda, pues es imposible conocer a priori el estado particular de cada pieza que tiene orgullosamente en su colección.

Estudio:
VILJUS, Aive; VILJUS, Mart. The Conservation of Early Post-Medieval Period Coins Found in Estonia. Journal of Conservation and Museum Studies, [S.l.], v. 10, n. 2, p. 30-44, feb. 2013. ISSN 1364-0429. Available at: <http://www.jcms-journal.com/article/view/jcms.1021204/70>. Date accessed: 30 Mar. 2013. doi:10.5334/jcms.1021204.

Pinche aquí para ir al enlace del artículo original.



Enlaces relacionados:
El cobre y sus aleaciones. Ficha numismática
Cómo limpiar una moneda correctamente
Oxidación y corrosión. FAQ
Oxidación y corrosión. Perspectiva general

martes, 26 de marzo de 2013

Cómo limpiar una moneda correctamente

El objeto de esta intervención es limpiar la moneda de suciedad, aceites, sales y ácidos adheridos por el uso o la manipulación. No es un proceso para eliminar ninguna pátina o corrosión, ni recupera un brillo original perdido. No es el objeto de este artículo el animar o respaldar a nadie en la limpieza de sus monedas, porque habría que evaluarlas individualmente, cosa que no es posible en este texto. Cualquier cosa que comente o se estudie aquí debe aplicarse por cada amigo asumiendo él la responsabilidad de lo que ocurra. No se anima a nadie a recuperar el brillo perdido de una moneda ni a mejorar su aspecto pensando en que una apariencia más atractiva aumente su valor. Una moneda más brillante no es una moneda mejor ni más valiosa.

- Asegurar un lugar de trabajo bien ventilado.
- Lavar la moneda en agua destilada tibia usando jabón neutro diluido para lavar las manos, es decir con un pH neutro. Nunca usar ningún jabón en polvo del usado normalmente para la vajilla.
- Tener cuidado de no hacer ninguna acción abrasiva o restregar la superficie de la moneda.
- Aclarar en agua destilada.
- Desengrasar y secar la moneda sumergiéndola en acetona.
- Secar con una toalla de papel sin restregar, y aireando la moneda posteriormente. También puede usarse aire caliente para terminar el trabajo.

No utilizar nunca productos de limpieza para sumergir la moneda en ellos (pues un incorrecto aclarado puede dejar ácidos sobre la superficie) o limpiadores de metales (pues se basan en actuar abrasivamente sobre el objeto a limpiar).

Todos los productos citados aquí pueden adquirirse en Mercadona (excepto la acetona que se encuentra en cualquier droguería).

He experimentado este procedimiento con un dólar Morgan y un dólar Eisenhover (de cobre y níquel) con restos de brillo espejo y el resultado ha sido excelente.

Utilizar la acetona con responsabilidad pues su inhalación prolongada y su ingestión son peligrosas. 
Este proceso descrito tiene el propósito de ilustrar un procedimiento general de limpieza de monedas del modo menos invasivo posible. No es apropiado para todo tipo de monedas, por lo que debe ser usado con sentido común y bajo la responsabilidad de cada uno.

domingo, 24 de marzo de 2013

Oxidación y corrosión: FAQ

¿A qué nos referimos cuando hablamos de la pátina de una moneda?
La pátina de una moneda es la capa de óxido o sulfuro que se forma espontáneamente en la superficie de la misma.

¿Debo limpiar siempre mis monedas que tengan alguna pátina?
No necesariamente. De hecho, a mi juicio, el criterio prevalente siempre debería ser el de no limpiar la moneda, salvo que la suciedad que se aprecie sea muy evidente y fácilmente desprendible. La pátina es signo de envejecimiento y una cualidad más de las monedas que las ennoblece y embellece.

La plata tiende a ennegrecerse con el paso del tiempo, ¿por qué?
La plata expuesta al aire atmosférico reacciona con el sulfuro de hidrógeno (H2S) presente en la atmósfera como consecuencia de la combustión del carbón y los derivados del petróleo, para dar como producto sulfuro de plata que es la pátina negra que se deposita sobre la plata.

¿Cómo puedo distinguir si la afectación de mi moneda es oxidación protectora o corrosión?
Te recomiendo que eches un vistazo a este artículo en el que trato este tema más detalladamente.

Si quisiera eliminar la suciedad que tiene mi moneda, aunque no tenga claro aún qué es, ¿por dónde puedo empezar?
Yo te recomendaría que aunque no tengas claro qué puede sucederle a la moneda, que le hagas una limpieza básica. Ésta no eliminará una posible pátina que tenga (necesitaría una intervención más a fondo) pero servirá para eliminar la suciedad superficial y tener un acceso directo a la pátina de la pieza.

El acero inoxidable, ¿por qué es inoxidable?
El acero inoxidable es una aleación de variada composición que consiste básicamente de acero (hierro combinado con carbono) más otros metales como el cromo o el níquel en distintas proporciones. El acero se convierte en inoxidable porque el cromo, al oxidarse, crea una capa protectora que es del mismo color que el propio metal, por lo que no se ve. En realidad, por tanto, el acero inoxidable no es inoxidable, sino que uno de sus componentes se oxida levemente creando una capa protectora al metal que no progresa en el momento que priva al metal más profundo de contacto con el oxígeno o la humedad ambiental. 

Igual sucede con el aluminio, que crea una capa de óxido de aluminio protectora del mismo color que el metal.

Si guardo mis monedas en albumes de PVC, ¿desarrollarán irremediablemente corrosión?
No necesariamente, pues para el desarrollo de la corrosión es necesario un medio húmedo. Esto no quiere decir que sea completamente seguro, sino que un índice de humedad bajo retrasará o dificultará el desarrollo de corrosión. Si las condiciones de humedad cambiaran, la corrosión podría producirse.
Además, el factor de corrosividad del PVC está ligado a que su composición sea del tipo "PVC flexible" por los plastificantes que le añaden. Si el PVC del album no es de este tipo, el riesgo de corrosión es bajo.

¿Por qué si tengo dos monedas expuestas a las mismas condiciones, una ha desarrollado corrosión y la otra no?
Una puede tener unas condiciones de pH que dificulten o favorezcan el desarrollo más rápido de corrosión (por haber circulado o haber estado expuestas a sustancias que modifiquen el pH de la superficie de la moneda). Además, siempre se producen pequeños cambios entre las condiciones de dos monedas, aunque estén colocadas muy próximamente.

¿Tengo algún truco rápido para reconocer si el plástico que tengo en mis álbumes es PVC?
Un truco rápido y fácil que te permite saber si un objeto es del PVC usado para álbumes y papelería es el de olerlo. Su olor es característico, pues huele "a plástico". De algún modo recuerda al olor de coche nuevo, pues este típico olor se debe a los plastificantes usados en su fabricación. Los otros plásticos inertes usados en estas aplicaciones, no huelen nada.

El óxido, ¿tiene alguna solución?
El óxido se desarrolla por exposición a algún agente oxidante, principalmente al oxígeno atmosférico, por lo que es un proceso natural y no destructivo (salvo en las oxidación del hierro que, en determinadas condiciones, sí es destructivo). Dado que las pátinas que se desarrollan sobre nuestras monedas son protectoras, desde el punto de vista de la conservación de la moneda a largo plazo, no es necesario adoptar ninguna solución para evitar el óxido, pues protegerá a la moneda.

¿Puedo utilizar para limpiar la plata alguno de los productos comerciales que venden para la limpieza de artículos del hogar de este metal?
El uso de los productos habituales de limpieza para la plata no es recomendable para nuestras monedas pues su aplicación implica un efecto abrasivo sobre las monedas que origina rayaduras y desgaste superficial. Eliminar la pátina protectora hace que quede nueva plata expuesta a la oxidación ambiental y, por tanto, volverá a ennegrecerse.

Tengo una moneda de oro que tiene unas picaduras que parece que son corrosión. ¿Cómo es esto posible si el oro es un metal muy inerte?
En primer lugar, si exponemos el oro directamente al cloro reacciona con él formando cloruro de oro que es un compuesto corrosivo.
En segundo lugar, no podemos olvidar que en las monedas de oro lo normal será que la proporción de este metal noble sea del 90% como máximo, quedando un 10% para otro metal como el cobre o la plata. Este otro metal puede sufrir la corrosión y manifestarse en forma de picaduras en nuestra pieza numismática.

¿Qué debo hacer para evitar que mis monedas sufran corrosión?
- reducir la humedad relativa ambiental.
- controlar las posibles emanaciones de sustancias corrosivas que pueda haber.
- controlar la exposición al cloro. Evitar el uso del PVC flexible. Recuerda que el problema principal del PVC son los plastificantes que se le añaden para flexibilizarlo, por lo que puede haber algún contenedor de PVC más rígido (con menos o ningún plastificante) que no sea el PVC peligroso.
- no tocar las monedas con las manos sin protección (guantes de algodón) o hacerlo por el canto.
- revisarlas con una cierta frecuencia (al menos, una vez al año).

En una moneda que sufre de corrosión, ¿por qué me recomiendan que la caliente en un horno? ¿sirve de algo?
En una moneda con corrosión, el ácido clorhídrico es el principal agente causante de la persistencia de la acción corrosiva. Dicho ácido tiene un punto de ebullición que varía con la concentración del mismo; a un 10% de concentración, la temperatura de ebullición es de 103ºC, mientras que a un 38% de concentración, la temperatura de ebullición es de 48ºC.
Por tanto, calentar la moneda en seco, durante unos minutos a una temperatura por encima de los 100ºC persigue la eliminación del ácido clorhídrico por evaporación y reducir la humedad relativa de la moneda y su entorno.
Para calentar la pieza podemos hacerlo mediante un horno casero a una temperatura moderada, o bien mediante un secador regulando la temperatura y la aplicación del mismo.
Siempre que esta aplicación se haga de un modo controlado, evitando temperaturas por encima de los 120ºC y exposiciones demasiado prolongadas, puede ser una primera actuación no invasiva para comprobar si detiene el proceso corrosivo o no.
Tras este proceso, será conveniente revisar muy de cerca la humedad relativa ambiental del almacenamiento de la pieza para que se reduzca todo lo posible.

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