Metal de color gris brillante, si está pulido; no es magnético. Se ve manchada por las huellas digitales.
Reacciona fácilmente con los halógenos, con el azufre y el ozono (que en nuestro entorno cotidiano es un contaminante). El amoniaco la disuelve formando nitrato de plata. Resiste los ácidos acético y fosfórico, siempre que no lleven sulfuros.
Forma pátinas de sulfuro de plata en reacción con los gases sulfurados de la atmósfera (entre otros procedentes de la contaminación, caucho natural o sintético, lana o fieltro). Estas pátinas pueden tener colores que evolucionan desde el amarillo pálido (para pátinas delgadas), pasando por tonos rojizos, azules, marrones, grises hasta llegar al negro (pátinas gruesas bien establecidas). El sulfuro de plata se caracteriza por su característico olor a huevos podridos y es insoluble en agua (por eso es una pátina protectora).
También puede formar pátinas estables de cloruro de plata (clorargirita, plata córnea), que suelen producirse cuando la pieza ha estado sometida a enterramiento. Este compuesto de plata pura es blanco; pero si la plata contiene impurezas, puede ser de color gris, marrón o morado patinado. Este cloruro de plata reacciona ante la luz y el calor produciendo nuevamente plata y cloro libre, por lo que es conveniente preservar de la luz las monedas que sospechemos puedan tener esta pátina (monedas arqueológicas). Esta alteración podría apreciarse como un cambio apreciable de la pátina que se aclara debido a la presencia de los cristales de plata liberados.
Si bien, la presencia de la pátina de cloruro de plata es apreciable en monedas que han sido enterradas, cuando se presenta en monedas que no han sufrido este proceso se puede deber a:
1) la pequeña presencia de gases clorados en la atmósfera.
2) el haber estado expuesta la moneda a productos que crean pátinas artificiales, pues puede dejar residuos de cloro.
3) el tocar las monedas con las manos, pues puede transferir a la misma cierta cantidad de sales (cloruro de sodio) que en contacto con la plata, se transformará en cloruro de plata que oscurecerá la misma.
Aleaciones: se alea con diversos metales, especialmente con el cobre (plata esterlina: 925 milésimas de plata; 75 milésimas de cobre). En aleaciones con hasta un 50% de cobre el color no cambia.
Con el níquel se alea con dificultad. No se alea con el hierro.
Mostrando entradas con la etiqueta plata. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta plata. Mostrar todas las entradas
jueves, 4 de abril de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
Mi experiencia con la corrosión causada por la madera
No hace mucho tiempo que descubrí en una vitrina de madera en la que tenía expuestas varias monedas de plata que una de ellas había sido afectada por el cáncer del bronce, es decir, por corrosión.
Aunque la foto no es muy buena, aquí la aporto para ilustrar cómo me la encontré.
En la imagen se aprecian las picaduras en la N de Marina y bajo QUE, así como sobre la R de la segunda Marina. También son visibles otras picaduras menores.
Lo primero que hice fue intentar averiguar cuál había sido el proceso que había dado origen a tan súbita corrosión.
La moneda había estado guardada desde hacía aproximadamente unos 11 años en la mencionada vitrina con otras monedas, también de plata, todas ellas convenientemente encapsuladas. Sin embargo, había sido solamente ésta la que había desarrollado esta corrosión.
Al principio pensé que la vitrina, al estar poco ventilada, hubiera acumulado la humedad suficiente para causar este efecto. Sin embargo, no me cuadraba el hecho de que esta moneda siempre había estado encapsulada, y por tanto, nunca había sido expuesta a ningún agente corrosivo. Además, ninguna otra moneda había sido afectada.
Tras un tiempo pensando sobre las distintas posibilidades, me encontré con la corrosión causada por la madera. Efectivamente, ciertos tipos de madera pueden originar vapores de ácido acético que, con la humedad adecuada, terminan por producir corrosión.
Al pensar un poco más sobre esta posibilidad, efectivamente la vitrina la compramos nueva y había estado muy poco ventilada, por lo que los vapores podían haberse acumulado. Al mismo tiempo, comprobé que el cierre de la cápsula, aun estando firme, no era el mejor cierre posible.
De esta manera, comprobé que otras monedas no habían sido afectadas porque su cápsula cerraba mejor que la dañada, lo que las había protegido.
No puedo afirmar tajantemente que la corrosión causada por la madera sea la directamente implicada en mi caso, pero parece verosímil que esa haya sido la causa, pues es la causa que explica mejor lo sucedido.
Las medidas que he tomado para solucionar el problema han comenzado por secar la moneda con un secador para eliminar toda la humedad que hubiera podido entrar en la cápsula así como la mayor cantidad posible de ácido presente en las picaduras; también ventilar la vitrina convenientemente; y veremos si con esto es suficiente para detener el proceso o tendré que probar nuevos métodos más invasivos.
Enlaces relacionados:
Corrosión causada por la madera
Oxidación y corrosión: resumen de artículos
Las medidas que he tomado para solucionar el problema han comenzado por secar la moneda con un secador para eliminar toda la humedad que hubiera podido entrar en la cápsula así como la mayor cantidad posible de ácido presente en las picaduras; también ventilar la vitrina convenientemente; y veremos si con esto es suficiente para detener el proceso o tendré que probar nuevos métodos más invasivos.
Enlaces relacionados:
Corrosión causada por la madera
Oxidación y corrosión: resumen de artículos
viernes, 22 de marzo de 2013
Efecto de las huellas digitales sobre la plata
Para cualquier conservador o numismático que haya tenido que tocar objetos de plata, el efecto de las huellas sobre los mismos es bien conocido, pues produce corrosión sobre la superficie del metal así como pérdida de parte del mismo.
En 2007 se llevaron a cabo ciertos experimentos para evaluar con pruebas científicas este conocimiento práctico adquirido. Dichos experimentos se llevaron a cabo por varios profesores del Departamento de Materiales de la Universidad de Oxford y de la Universidad de Surrey.
De los primeros trabajos de estudios de huellas digitales sobre metales, en general, se pudo deducir que la intensidad de la corrosión producida en un metal estaba directamente relacionada con el grado de humedad al que estaba expuesta la pieza. Sin embargo, no se habían aportado datos ni estudios concluyentes sobre dicho efecto sobre la plata.
Dichos experimentos se llevaron a cabo con pequeños testigos de plata fina (999 milésimas) y de plata esterlina (925 milésimas, y 75 milésimas de cobre).
En Diciembre de 2007 se impresionó una huella digital sobre cada testigo. La mitad de ellos se almacenaron en una bandeja expuesta a un ambiente ordinario, mientras la otra mitad se guardaron en contenedores bien sellados. Se extraían cada 8-10 semanas para ser evaluadas con un instrumento óptico de precisión.
Mientras la forma de la huellas permanecía estable, se desarrollaron gradualmente diferencias entre la plata fina y la esterlina, si bien dichas diferencias eran sistemáticas, es decir, que el mismo efecto aparecía en cada testigo de cada grupo.
Las huellas originales mostraban un patrón de rugosidades con grupos de partículas y áreas de humedad dentro de las rugosidades. A los seis meses, los testigos de plata esterlina aparecían cubiertos con restos de polvo, pelusas y fibras. Pero las superficies de plata fina mostraban solo pequeños fragmentos de polvo, sin pelusas ni fibras, aunque comenzaban a mostrar zonas deslustradas o empañadas.
El estudio en detalle de las muestras demostraba la existencia de carbono, calcio, oxígeno, sodio, azufre, cloro y plata, en las de plata fina; y carbono, calcio, oxígeno, cobre, aluminio, silicio, azufre, plata y cloro (en menor medida) en las de plata esterlina. El sodio estaba presente como cristales de cloruro de sodio, que parecía ser más común en la plata fina. Las partículas orgánicas eran, principalmente, fibras (papel o tejido) con unas cuantas escamas de restos de piel.
En la plata esterlina aparecieron partículas que contenían cobre a las 2-3 semanas, mientras que a los 15 meses el crecimiento de los depósitos en las zonas de la plata ricas en cobre era muy evidente.
En las muestras ya asentadas se apreciaron cuprita y cloruros de cobre en estos depósitos.
Después de 2 años también se detectaron cloruros de plata. La deducción es que la fase rica en cobre de la plata esterlina es atacada rápidamente pero los primeros estados de corrosión eran más difíciles de ver en la plata fina. Aún así, las muestras más avanzadas claramente muestran partículas de cloruro de plata creciendo en picaduras en la superficie de la plata fina.
La conclusión de estos experimentos muestra de manera clara que las huellas digitales corroen la plata fina y la esterlina, y que la reacción puede empezar efectivamente con la aplicación de la propia huella.
La picadura que se observa implica que es necesario eliminar parte de la superficie de plata para erradicarla, típicamente del orden de 2 micras. Esto explicaría por qué son tan difíciles de eliminar estos efectos de la corrosión, pues los ácidos que se usan para el abrillantado y pulido de la plata (ácido sulfúrico o fosfórico) eliminan parte de la superficie de plata pero no penetran en la misma lo suficiente para eliminar completamente el efecto corrosivo.
El efecto corrosivo en la plata, además, comienza a ser visible cuando ya se ha producido, por lo que la eliminación de la huella no es posible, sino que hay que afrontar la eliminación del proceso corrosivo que ya se ha iniciado.
Este efecto sobre la plata que tienen las huellas digitales de grabarse con cierta persistencia y profundidad las hacen muy útiles en el estudio forense, pero no en nuestro campo numismático, por lo que hay que evitarlas a toda costa.
Para ello será necesario:
- evitar tocar las monedas de plata directamente con nuestras manos. Siempre será preferible el uso de guantes protectores, aunque el cogerla por el canto suele ser un recurso común.
- evitar la presencia de humedad en el entorno de la moneda, pues promueve e intensifica el efecto corrosivo sobre la misma.
La información contenida en este artículo es traducción personal de uno publicado en la web del Victoria and Albert Museum; mi intención ha sido la de transmitir fielmente lo contenido en el original, si bien, en caso de duda, aconsejo remitirse al mismo.
En 2007 se llevaron a cabo ciertos experimentos para evaluar con pruebas científicas este conocimiento práctico adquirido. Dichos experimentos se llevaron a cabo por varios profesores del Departamento de Materiales de la Universidad de Oxford y de la Universidad de Surrey.
De los primeros trabajos de estudios de huellas digitales sobre metales, en general, se pudo deducir que la intensidad de la corrosión producida en un metal estaba directamente relacionada con el grado de humedad al que estaba expuesta la pieza. Sin embargo, no se habían aportado datos ni estudios concluyentes sobre dicho efecto sobre la plata.
Dichos experimentos se llevaron a cabo con pequeños testigos de plata fina (999 milésimas) y de plata esterlina (925 milésimas, y 75 milésimas de cobre).
En Diciembre de 2007 se impresionó una huella digital sobre cada testigo. La mitad de ellos se almacenaron en una bandeja expuesta a un ambiente ordinario, mientras la otra mitad se guardaron en contenedores bien sellados. Se extraían cada 8-10 semanas para ser evaluadas con un instrumento óptico de precisión.
Mientras la forma de la huellas permanecía estable, se desarrollaron gradualmente diferencias entre la plata fina y la esterlina, si bien dichas diferencias eran sistemáticas, es decir, que el mismo efecto aparecía en cada testigo de cada grupo.
Las huellas originales mostraban un patrón de rugosidades con grupos de partículas y áreas de humedad dentro de las rugosidades. A los seis meses, los testigos de plata esterlina aparecían cubiertos con restos de polvo, pelusas y fibras. Pero las superficies de plata fina mostraban solo pequeños fragmentos de polvo, sin pelusas ni fibras, aunque comenzaban a mostrar zonas deslustradas o empañadas.
El estudio en detalle de las muestras demostraba la existencia de carbono, calcio, oxígeno, sodio, azufre, cloro y plata, en las de plata fina; y carbono, calcio, oxígeno, cobre, aluminio, silicio, azufre, plata y cloro (en menor medida) en las de plata esterlina. El sodio estaba presente como cristales de cloruro de sodio, que parecía ser más común en la plata fina. Las partículas orgánicas eran, principalmente, fibras (papel o tejido) con unas cuantas escamas de restos de piel.
En la plata esterlina aparecieron partículas que contenían cobre a las 2-3 semanas, mientras que a los 15 meses el crecimiento de los depósitos en las zonas de la plata ricas en cobre era muy evidente.
En las muestras ya asentadas se apreciaron cuprita y cloruros de cobre en estos depósitos.
Después de 2 años también se detectaron cloruros de plata. La deducción es que la fase rica en cobre de la plata esterlina es atacada rápidamente pero los primeros estados de corrosión eran más difíciles de ver en la plata fina. Aún así, las muestras más avanzadas claramente muestran partículas de cloruro de plata creciendo en picaduras en la superficie de la plata fina.
La conclusión de estos experimentos muestra de manera clara que las huellas digitales corroen la plata fina y la esterlina, y que la reacción puede empezar efectivamente con la aplicación de la propia huella.
La picadura que se observa implica que es necesario eliminar parte de la superficie de plata para erradicarla, típicamente del orden de 2 micras. Esto explicaría por qué son tan difíciles de eliminar estos efectos de la corrosión, pues los ácidos que se usan para el abrillantado y pulido de la plata (ácido sulfúrico o fosfórico) eliminan parte de la superficie de plata pero no penetran en la misma lo suficiente para eliminar completamente el efecto corrosivo.
El efecto corrosivo en la plata, además, comienza a ser visible cuando ya se ha producido, por lo que la eliminación de la huella no es posible, sino que hay que afrontar la eliminación del proceso corrosivo que ya se ha iniciado.
Este efecto sobre la plata que tienen las huellas digitales de grabarse con cierta persistencia y profundidad las hacen muy útiles en el estudio forense, pero no en nuestro campo numismático, por lo que hay que evitarlas a toda costa.
Para ello será necesario:
- evitar tocar las monedas de plata directamente con nuestras manos. Siempre será preferible el uso de guantes protectores, aunque el cogerla por el canto suele ser un recurso común.
- evitar la presencia de humedad en el entorno de la moneda, pues promueve e intensifica el efecto corrosivo sobre la misma.
La información contenida en este artículo es traducción personal de uno publicado en la web del Victoria and Albert Museum; mi intención ha sido la de transmitir fielmente lo contenido en el original, si bien, en caso de duda, aconsejo remitirse al mismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
